¡Cumplimos 100 años! Un siglo de misas, bautismos, bodas, catequesis, encuentros y oración en el mismo lugar: la Capilla Jesús de la Buena Esperanza, en el barrio de Flores. Un siglo hecho de personas, de familias y de una comunidad que nunca dejó de reunirse alrededor de su Señor.
La historia empezó con la devoción a la imagen de Jesús de la Buena Esperanza, que llegó a nuestra comunidad a comienzos del siglo XX. En 1924 se colocó la piedra fundamental del templo, y desde entonces la Capilla se convirtió en el corazón espiritual del colegio y del barrio, sostenida por las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, por generaciones de vecinos y también por Fasta.
Este año de Jubileo lo celebramos como corresponde: el 4 de julio vivimos la Santa Misa de acción de gracias por los cien años de la Capilla, con la imposición de las reliquias de la Sagrada Familia y el homenaje a las Hermanas; y el 20 de septiembre cerramos el Jubileo con la Festividad de Jesús de la Buena Esperanza, con la procesión, la Misa y la fiesta compartida con toda la comunidad.
Durante la celebración, Mons. Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, nos dejó estas palabras que resumen el espíritu de este centenario:
Nosotros queremos 100 años después encendernos. Que ese color rojo que está en las remeras, también esté en nuestro corazón. Que seamos testigos de Jesús con audacia y con creatividad, con valentía, agradeciendo los 100 años de historia, pero comprometiéndonos hacia delante, no siendo cristianos de pecho frío, sino encendidos por el fuego de su amor, para que dentro de 100 años haya muchos que nos recuerden a nosotros también como testigos del Señor de la Buena Esperanza.
Gracias a cada persona que hizo posible estos cien años: a las religiosas, a los sacerdotes, a las familias del barrio, a los alumnos y ex alumnos del colegio, y a todos los que pasaron por nuestra Capilla dejando un poco de su vida en ella.
Jesús, enciende nuestra esperanza
Y esto recién comienza. La Capilla sigue abierta para todos: los esperamos todos los sábados en la Santa Misa y en cada actividad de nuestra comunidad. ¡Que sean muchos años más de esperanza!


