Velo de la Virgen María
Muestra del velo que se venera en la basílica de Santa Anastasia al Palatino, en Roma. Certificada en 1723.

Flores · Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Una comunidad donde cada persona puede encontrarse con Cristo, crecer en la fe y caminar junto a otros.
La Capilla · 1926 - 2026
Todo empezó con las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, la congregación nacida en Buenos Aires del impulso de Monseñor Federico Aneiros. Junto a su casa de Flores levantaron una capilla sencilla para las niñas del asilo y para los vecinos. Allí entronizaron a Jesús de la Buena Esperanza, y desde entonces nunca se dejó de rezar en este lugar.
Con los años el asilo se volvió escuela, y la Capilla el corazón espiritual del Colegio Monseñor Aneiros de San José. En 2005 llega Fasta para continuar con la labor educativa que realizaban las Hermanas. Se sumaron nuevos espacios comunitarios, el grupo de jóvenes, los oratorios y una vida sacramental que desborda las paredes del templo hacia el barrio.
Dominicana: de Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino y Santa Catalina de Siena heredamos el amor a la verdad, la devoción al Rosario y la fraternidad. Contemplar y dar a los demás lo contemplado, sostenidos por la Eucaristía y la Palabra.
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Familias acompañadas
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Línea de tiempo
Los hitos que fueron dando forma a esta comunidad.

El 4 de abril de 1894, Sor Camila de San José Rolón abre en el barrio de Santa Lucía el Asilo Monseñor Aneiros de San José, primera casa de la Congregación de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José en la Capital, destinada a niñas pobres.

Doña Ángela Ruiz de Crespo, devota del Señor de la Buena Esperanza, dona el cuadro que veneraba en su casa de Montevideo. El Padre Loyódice, de la Congregación del Santísimo Redentor, trae la imagen a Buenos Aires.

El 1º de septiembre de 1921 las Hermanas se trasladan a la casa de la calle Canalejas 2539 —hoy Felipe Vallese—, cedida gratuitamente por Doña María Jáuregui de Pradère para una obra dedicada a niñas pobres.

María Jáuregui de Pradère resuelve convertir la capilla del asilo en un templo digno del Señor de la Buena Esperanza. El 9 de enero de 1924 se coloca la piedra fundamental y el 4 de julio de 1926 el templo es bendecido solemnemente.

La imagen de Jesús de la Buena Esperanza es coronada, en un hito de la devoción que ya convocaba a familias de todo el barrio y de la ciudad.

En 1958 se crea la Escuela Primaria y en 1969, a pedido de los padres de las alumnas, la Escuela Secundaria. La Capilla pasa a ser el corazón espiritual de una comunidad educativa en crecimiento.

A pedido de la Congregación, la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta) asume el proyecto educativo del Colegio Monseñor Aneiros de San José y la vida pastoral de la Capilla, heredando la labor que antes realizaban las Hermanas.

Ruca Nehuén, los oratorios de niños y los campamentos llenan la Capilla de jóvenes: la fe se vuelve servicio concreto en el barrio.

Restauración del templo y del camarín, puesta en valor del altar y de la imagen, nueva iluminación, sonido y accesibilidad, sostenidos por el aporte de las familias.

Cien años de oración ininterrumpida en el mismo lugar. Un año de festejos, memoria y gratitud, con la comunidad entera convocada a celebrar.
Reliquias
Nuestra Capilla es un Santuario: custodia reliquias del velo de la Virgen, del manto de San José y del Santo Sepulcro.
Una reliquia es un resto del cuerpo de un santo o un objeto que estuvo en contacto con él. La Iglesia distingue tres grados: de primer grado, partes del cuerpo del santo; de segundo grado, objetos que usó (ropa, libros, instrumentos); y de tercer grado, telas u objetos que tocaron una reliquia de primer grado. No son amuletos ni tienen poder propio: son signos que nos recuerdan que la santidad se vivió en personas concretas y nos animan a pedir su intercesión ante Dios.
Muestra del velo que se venera en la basílica de Santa Anastasia al Palatino, en Roma. Certificada en 1723.
Parte de la túnica con la que, según la tradición, el Santo Patriarca cubrió a la Sagrada Familia en sus viajes.
Un fragmento del sepulcro de Jerusalén, allí donde el Señor fue puesto y de donde resucitó.
Para venerarlas, acercate antes o después de la misa: siempre hay alguien de la comunidad para acompañarte.
Nuestro nombre
La devoción que nos da nombre nació hace casi cuatro siglos en la portería del templo de San Agustín, en Quito, Ecuador. Desde entonces miles de fieles se postran ante esa mirada dulce y piadosa para dejar allí sus angustias.

Entre los obsequios que recibió la imagen llamaron la atención unas sandalias de oro que una piadosa señora había calzado en sus pies. Y en esa historia aparece Gabriel, un hombre deudor que, desesperado, fue a buscar paz en la mirada de Jesús.
“La paz que surge de la fe es un don: es la gracia de experimentar que Dios nos ama y que está siempre a nuestro lado, no nos deja solos ni siquiera un momento de nuestra vida.”Papa Francisco
No sabemos si Gabriel ya había recorrido otros caminos o probado otras soluciones. Lo que sí sabemos es que hizo algo bien: recurrió al Señor. ¿A quién recurrimos nosotros cuando tenemos un problema? ¿Cuántas veces buscamos respuestas en todo menos en Él? Gabriel lo entendió todo: supo rezar de verdad, supo dónde depositar su confianza y dónde dejar sus problemas.
Jesús le respondió entregándole su sandalia de oro para pagar la deuda. Y cuando nadie le creyó y volvió a “perderlo todo”, a punto de ser condenado, volvió a postrarse a sus pies, de corazón. Y Jesús volvió a responder, porque es Él quien nos dice: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá” (Mt 7,7). Una vez más, Jesús salva a un hombre y vence a la muerte.
Extraído del artículo “Jesús de la Buena Esperanza”, de Gabriel M. Acuña (Tolkian).
Ampliar esta historia“Mirá la cruz, mirá al Cristo crucificado y de allí te llegará la esperanza que ya no desaparece, esa que dura hasta la vida eterna.” (Papa Francisco)
“Yo soy la puerta. Si uno entra por mí, estará salvo” (Jn 10,9). La esperanza cristiana es la certeza de estar en camino hacia algo que ya se cumplió.
Aun en las circunstancias más adversas, y también a través de nuestros fracasos, vivimos “con la alegría de la esperanza” (Rm 12,12).
“¡Bienaventurado quien se refugia en el Señor!”Sal 2,12
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Momentos para celebrar, servir y encontrarnos.

19 de septiembre
Capilla JBE
Cerramos el Jubileo por los 100 años de nuestra Capilla con una fiesta que nos reúne como comunidad.
Nuestra comunidad
Cada uno encuentra su lugar para vivir la fe, encontrarse con otros y ser parte



Deporte, recreación, formación y espiritualidad para jóvenes: la “casa fuerte” de la comunidad.
Quiero sumarme
Las catherinas de Fasta: mujeres que viven los consejos evangélicos en medio del mundo y acompañan la vida de la comunidad.
Conocer Catherinas
Comunidad de fe en la que se reúnen los adultos de Fasta y viven la experiencia del Misterio de Dios, creciendo en la doctrina, en la vida espiritual y en la caridad.
Quiero sumarmeSus propios espacios
Dos comunidades con historia propia dentro de la Capilla. Entrá y conocelas.

Caminamos juntos
Compartimos con el Colegio Fasta Monseñor Aneiros una misma misión: encender la mente y cuidar el corazón. Muchas de nuestras familias, catequistas y jóvenes son parte de ambas comunidades, y trabajamos juntos en retiros, celebraciones y proyectos solidarios.
Aprender jugando y formar el corazón.
Saberes y valores que crecen juntos.
Jóvenes comprometidos con su tiempo.
Retiros, celebraciones y servicio con la Capilla.
Sacramentos
Te acompañamos en cada paso, con tiempo y cercanía.

La puerta de entrada a la vida cristiana.
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Capilla Jesús de la Buena Esperanza
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